Coronel Navas - 09-08-2006 13:06:57 | Categoria: 5. Actividades
Reflexión y reseña de la celebración del DIMU en el Museo, tal como nos solicitaba nuestro amigo Oscar en anotaciones pasadas.Con este lema, tan sencillo como significativo: “EL MUSEO Y LOS JÓVENES”, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) invitó este año a todos los museos del mundo a celebrar, el 18 de mayo, “El Día Internacional de los Museos 2006”.

El acierto del ICOM pretendía sensibilizar a la opinión pública sobre la forma en que los jóvenes deben contribuir con las instituciones que custodian el patrimonio cultural en el siglo XXI; pero además, supuso una llamada de atención a los mayores sobre la importancia de los museos por su aportación a la configuración de la sociedad del mañana.
En definitiva, el órgano mundial responsable de los museos nos volvió a poner ante los ojos, para lección y reflexión de todos, algo tan importante, y a la vez tan olvidado, como es la interacción, la comunicación y el entendimiento entre jóvenes y viejos, para juntos laborar en la apasionante misión de entregar a nuestros hijos y nietos, un mundo algo mejor al que hemos recibido.

Así, los viejos debemos dar el mensaje responsable de que asumimos todo lo bueno y lo malo que hemos hecho, sin responsabilizar a otros de lo que hicimos, y sin dar una imagen de eterna crispación entre las dos formas antagónicas de entender España.
Los jóvenes deben saber que también fuimos rebeldes, que llevamos el pelo largo y que nos revelamos contra ciertos valores llamados tradicionales, contra postulados absurdos de la vieja sociedad y contra las reglas estrictas que nos impedían una expresión en libertad que hemos conseguido sólo para ellos.

Pero no debemos disimularles que pusimos nuestro empeño en proporcionarles una sociedad, no sólo más justa, más libre y más tolerante, sino también que luchamos contra la ignorancia para mantener la cultura y contra la vulgaridad para mantener la cortesía y los buenos modales en el trabajo, en la calle y en la familia.
Debemos recordarles que intentamos aceptar nuestra responsabilidad y que respetamos el amor, la paternidad, la unión familiar, el patrimonio y el patriotismo; que les dejamos el refinamiento de las costumbres y el lenguaje, la honrada ambición y la caridad con el prójimo. En definitiva: que luchamos por conservar lo mejor de nuestro legado: nuestros símbolos, tradiciones y raíces; es decir nuestra cultura.

Debemos hacerles saber que, para nosotros, los jóvenes no son un problema de vandalismo y botellón, de pleito político por la educación y un motivo de escándalo, libertinaje y promiscuidad. Ellos son nuestra continua preocupación, el objetivo de nuestros sacrificios, nuestra mejor apuesta de futuro y nuestra razón de vivir.
En consecuencia, la pregunta que jóvenes y viejos debemos hacernos es: ¿Realmente practicamos la paciencia y la tolerancia en un mundo de “comunicación”? ¿Estamos dispuestos a hacerlo más solidario y más humano? O somos incapaces de trabajar unidos por un futuro en paz.
Los jóvenes tienen mucho que oír las historias que los viejos les contemos, sin prepotencia y sin importarles que se las repitamos cien veces, porque en ellas se condensa la experiencia de toda una vida.
Deben aceptar la sabiduría de los ancianos, aunque no sepamos inglés, ni manejar el móvil, el ordenador, ni el mp3; porque hemos vivido, sufrido y caminado lo suficiente, como para aportarles unas buenas recetas, que sin duda necesitan para aprender a vivir con ideales y con honor.
Los viejos debemos estar siempre con ellos, aprender a comunicarnos con ellos, aunque tengamos que mandarles nuestros mensajes por un “email”, el “Messenger” o un “sms”; pero, debemos estar ahí porque esa es la más importante misión que debemos asumir y la mejor ayuda que podemos aportarles para que no se estrellen desbocados por una vertiginosa espiral de tecnología, competitividad, y hedonismo de altos vuelos, sin principios, sin raíces y sin valores.

Por eso el ICOM nos recuerda con acierto que los museos no son nunca una galería de colecciones nostálgicas de los viejos, sino que son para los jóvenes; que son algo vivo y permanente donde los jóvenes: jugando, investigando y disfrutando, convivan con el legado cultural de su pasado, y un lugar donde asuman su historia como la más preciada plataforma sobre la que edificar su futuro.
Esta es la razón por la que el Museo Militar viene dedicando las jornadas previas al 18 de mayo, a participar con los colegios del entorno en juegos y concursos para que los más jóvenes se sientan en casa.
Hubo Concurso de Redacción para la tropa destinada en la antigua Región Militar Noroeste y de Fotografía para menores de 17 años. También se organizaronn Actividades Lúdico-Didácticas para 1º y 2º de ESO, que ya ruedan por la XIV edición, XII Juego en el Museo para 3º y 4º de Primaria y X Búsqueda de Claves Secretas para los de 5º y 6º. Por fin, la entrega de premios, el propio día 18, fue amenizada por un Concierto de la Música Militar.

Así, jugando e investigando jóvenes y viejos buscamos la justa proporción entre amenidad y divulgación histórica, para que los jóvenes se identifiquen con su propia realidad, mientras practicamos el siempre difícil lenguaje de la comunicación y el entendimiento.
Anotación por Coronel Navas a las 13:06:57
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